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30 marzo 2009 _ enlazador de mundos eléctrico blanco [kin 146]
En esta noticia vamos a abordar el tema de la arquitectura. Para empezar, vamos a utilizar un artículo del verano de 2008 de la revista de bioconstrucción, energías renovables, permacultura y decrecimiento, EcoHabitar, en el que nos hablan del premio Pritzker 2008, describiendolo como arquitectura inhabitable e insostenible.
En el artículo, hacen referencia a la torre Agbar de Barcelona, del arquitecto Jean Nouvel. En teoría el premio debería ser otorgado a arquitectos vivos que hayan mostrado talento y contribuido al enriquecimiento de la humanidad, por el alto nivel de creatividad, calidad y funcionalidad de sus obras... y ¿donde estan esos atributos en la obra de Nouvel?
Según encabezan en EcoHabitar, Este premio arquitectónico es, de nuevo, el trinfo de la estética, el culto vano a la forma, frente a la ética social y ambiental. El edificio, siguen, no parece ser una muestra de enriquecimiento de la humanidad, y tampoco es una obra funcional, pues sufre el sindrome del edificio enfermo, que causa en los trabajadores brotes de Lipoatrofia, SFC (fibromiálgia) y abortos, entre otros muy variados síntomas, y que es habitual en edificios como la torre Agbar, en los que se dan unas condiciones ambientales nocivas por la alta concentración de materiales e instalaciones tóxicas en un espacio cerrado, demasido hermético, mal ventilado y tecnificado en exceso.
Es evidente que en la arquitectura, como en tantas otras cosas, “se han olvidado” de algunas claves muy importantes a la hora de construir. Para resumir, lo que los arquitectos no tienen muy en cuenta, al menos a la vista de nuestras ciudades en el presente, es que la realidad está compuesta de electricidad (ondas en movimiento [energía]), y por lo tanto, no están teniendo en cuenta como esta electricidad se mueve en los entornos en los que habitamos. ¿Por que es esto importante? Pues porque del mismo modo que en un cuerpo ha de haber una buena circulación de la sangre (que si recordamos, al transportar hierro influencia a nuestros campos electromagnéticos y viceversa), en el lugar donde habitamos ha de haber una buena circulación de la electricidad, si no, ésta influenciará a nuestro electromagnetismo, que está intimamente conectado a nuestra salud. Así de simple.
Culturas como la china han tenido en cuenta esto desde hace miles de años, desarrollando prácticas de geomancia como el Feng Shui, que no es más que una ciencia que explica como generar estructuras en las que habitar que resuenen con la naturaleza y que gracias a ello beneficien a nuestra biología, otorgando salud y longevidad. Y paralelamente han desarrollado practicas medicinales que describen una topología de canales por todo el cuerpo humano por donde fluye el chi o energía y que están conectados a los principales órganos y vísceras. El buen fluir de este sistema de meridianos, tal como llaman a estas vias, repercute directamente en el estado del cuerpo.
Lo más importante es que existe ciencia que explica todo esto y tiene unos principios muy sencillos. Lo increible, es que todo apunta, de nuevo, a la fractalidad y a la proporción áurea. Recordemos que algo fractal es sinónimo de natural, es decir, que emula a la naturaleza tanto en sus formas como en sus materiales.
Es evidente que si a la naturaleza no se la perturba, ella desarrolla una arquitectura perfecta, biológica e inmortal, que perdura en un planeta hasta que éste se ve afectado por cualquier cambio que altere sus procesos bioquímicos naturales. Gracias a esta simple observación solo hemos de fijarnos en las geometrias que encontramos en las estructuras de la biología y de la naturaleza eléctrica de nuestro planeta para adoptar esos modelos de construcción y comunicación en vez de los que tenemos.
Volviendo al tema recurrente de nuestra web, el secreto está en las proporciones aureas y en la resonancia fractal de la forma.
Seamos prácticos. ¿Como definiriamos un material fractal? Es sencillo... miraos esta gráfica que hemos tomado prestada de nuestro amigo Dan Winter.

En ella podeis ver qué materiales son más fractales o naturales y qué materiales lo son menos. Es facil comprender que materiales naturales como el oro o el paladio, buenos conductores, permitan un mayor flujo de electricidad, asemejandose al agua, y que elementos como el hierro, al ser tratados con calor extremo para fabricar aleaciones como el acero, vean alteradas sus geometrias moleculares, perdiendo así parte de su conductividad eléctrica, o su “buen fluir”. Pasamos de una forma geométrica natural a una alterada por el hombre. Esto pasa del mismo modo en maderas, piedras o tejidos, haciendo más saludable el estar rodeado de materiales naturales o fractales que de materiales sintéticos.
Esto define a los materiales, pero ahora queda como generar fractalidad en el espacio. La forma o geometría con la que configuramos el recinto y como la hacemos casar con las geometrías magnéticas de la zona específica donde situamos la vivienda, son de una importancia esencial a la hora de definir los distintos espacios del hogar, siendo unos más de introspección, otros de neutralidad y otros de extroversión. Aquí os dejamos algunos ejemplos de arquitectura biológica de manos de Michael Rice...

Construcciones increibles de nuestro planeta como las pirámides de Egipto o Méjico, stonehenge, las catedrales, arquitectura greco-romana, poblados construidos en geometría fractal en africa, etc... siguen estas normas geométricas naturales (la proporción áurea), que llevaron a hombres como Leonardo DaVinci a promover el retorno a las formas clasicas, eje central del movimiento renacentista (que ahora vemos como un “movimiento artistico”, pero que fue más bien un llamamiento a que se comprendieran ciertas claves, totalmente controlado por los poderes del momento).
La comprensión de estas claves sencillas ayudarian a nuestros arquitectos a volver a entender el concepto de arquitectura sagrada y como resultado, el que tuvieramos la oportunidad de volver a dibujar el aspecto de nuestro mundo. Pasar de un acumulador energético artificial y estructuralmente incoherente a un acumulador energético fractal y coherente, como mostramos en estas dos imágenes.

Está claro que pensar en estas premisas necesitaría de un replanteamiento de nuestras estructuras sociales que tendieran hacia un eminente decrecimiento y una evolución tanto del diseño social, como de la tecnología actual, convirtiendola en una biotecnología consciente que evolucione junto a nosotros.
Queda mucho camino por andar... solo nos lo hemos de ir imaginando.
Más información en:
la proporción áurea
holisticarchitecture.com
goldenmean.info/architecture
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