En Febrero, la NASA utilizo una batería de telescopios para observar las auroras de Júpiter. Estas luces del norte del gigante gaseoso nunca se detienen. Según los astrónomos, siempre que miran, las encuentran allí. Además, son inmensas. Llegan a ser del tamaño de nuestro planeta.
En la tierra las auroras nacen de las emanaciones de partículas del sol. Cuando llegan a nuestro planeta e impactan contra nuestro campo electromagnético, son dirijidas hacia los polos donde estallan en coloristas efectos lumínicos
El motivo de que nunca se paren en Jupiter, es que éste, genera sus propias auroras boreales. Teniendo un diámetro de unos 143,000 kilómetros, es unas 12 veces más grande que nuestro planeta. Nuestro planeta tarda 24 horas en dar una vuelta sobre si mismo, cosa que Júpiter hace en tan solo 10 horas. Los principios de física demuestran que cuando cojes un imán y le das vueltas, obtienes electricidad. Por ello, Júpiter al ser tan grande y girar tan deprisa, genera una cantidad tan grande de electricidad que es capaz de encender sus propias auroras.