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PREFACIO
Actualmente, la ciencia piramidal que impera en nuestro planeta se halla en un punto en el que barajando los conceptos y leyes que la rigen, parece no ser capaz de brindar soluciones para las incongruencias que ella misma genera.
¿Cómo se interconecta el universo? ¿Qué relación existe entre las galaxias, las estrellas, los sistemas planetarios, los seres vivos, las células, las moléculas, los átomos, el ADN y la materia cuántica?
Nuevos descubrimientos y teorías intentan hacer visible esta nueva realidad. Estamos ante un cambio de paradigma que lleva forjándose desde principios de nuestro siglo ante la incapacidad de la ciencia de encontrar soluciones a problemas que, como nos estamos dando cuenta, eran mucho más simples de lo que parecían. A Einstein le falto saber lo que era un fractal o un holograma para poder encontrar su ansiada teoría unificada de campos, o teoría del todo, búsqueda que ocupo la segunda mitad de su vida. De haber conocido estos datos, es muy probable que teorías multidimensionales o las holografico-fractales o holofractográficas, formaran parte activa de nuestra sociedad, haciendo que las cosas fuesen muy distintas hoy en día.
Desde el renacimiento, y especialmente en este último siglo, pensadores de todas las disciplinas del conocimiento nos están proponiendo un nuevo modelo para comprender las cosas. Si nos vamos atrás en el tiempo hasta el siglo XV, en pleno renacimiento, nos encontramos con los siete pasos que Leonardo da Vinci enseñaba, para llegar al estado de lo que llamaba conexione, o conexión. Aldous Huxley decía que al trascender el modo perceptivo normal, limitante, lo que llamaba “el valor reductor”, sucedía una sintonización con la fuente o matriz de la realidad. Leibniz, el filósofo y matemático del siglo XVII, cuyo descubrimiento del cálculo integral hizo posible la holografía, postulaba un universo de mónadas, unidades que incorporan la información del todo. David Hume, filósofo del siglo XVIII, se anticipó a la teoría del holomovimiento de David Bohm, al decir que el ser humano no es más que un haz de percepciones <que se sucedían unas a otras con increíble rapidez y están en perpetuo flujo y movimiento>.
Pero, ¿de que necesidades emergen y que nos dicen estas nuevas teorías?
Newton, Maxwell y Einstein realizaron las primeras unificaciones de las leyes de la física para una mejor comprensión de las cosas. Newton, unificó el cielo con la tierra con su ley de la gravedad, en la que la misma fuerza actúa tanto en los planetas o estrellas como en una manzana que cae de un árbol. Maxwell unifico las leyes de la electricidad y el magnetismo en un único conjunto de fórmulas, debido a que sabía que si estás lo suficientemente cerca de una tormenta eléctrica con una brújula, ésta, se volvía loca con las descargas eléctricas, poniendo de manifiesto la relación entre estas dos fuerzas. Einstein, con su nueva teoría de la gravedad, la relatividad, unificó el espacio y el tiempo en un único tejido que llamó espacio-tiempo. Como podemos observar en estos intentos, los científicos buscaban una teoría que pudiese explicarlo todo de un modo más simplificado.
Alrededor de 1920, Bohr y un nuevo grupo de físicos descubren que lo que creíamos que eran partículas elementales, eran también ondas, y no solo eso, predijo, gracias a su descubrimiento, que faltaban tres elementos en la tabla periódica que no se habían descubierto. La comunidad científica se mofó de sus teorias hasta que los elementos fueron descubiertos, cosa que le otorgó el premio Nobel. Un poco más tarde se descubrieron las dos últimas fuerzas que, a parte de la gravedad y el electromagnetismo, hacen que todo se mantenga unido y se mueva (según nos cuentan...), las fuerzas nucleares fuerte y débil. La fuerza nuclear fuerte es como el pegamento que mantiene unidos los protones y neutrones del núcleo de un átomo y la fuerza nuclear débil, es la causante de que los electrones se mantengan orbitando el nucleo y de que puedan salir disparados de él, produciendo la radioactividad. Esto dio pie a lo que conocemos hoy en día como mecánica cuántica, o, como se comportan las cosas a escala subatómica.
Pero hemos de entender que tanto la gravedad como las fuerzas nucleares nos cuentan una verdad a medias. Lo que nos dice la ley de la gravedad es que un objeto de un peso determinado cae al suelo desde una distancia dada en un tiempo concreto. Pero no nos está explicando que es la gravedad... solo nos dice lo que hace. Lo mismo sucede con las fuerzas nucleares. La fuerza nuclear debil, se la tuvieron que inventar al descubrir que una cosa que habian descubierto, los electrones, de carga negativa, orbitaban de un modo constante alrrededor de un centro a casi la velocidad de la luz. Esto era increible, ya que las partículas de carga negativa deberian repelerse, y no mantenerse en orbitas unidas para siempre. Así que, sin hacerse muchas preguntas más, bautizaron a la fuerza que hacía eso Fuerza Nuclear Débil. Cuando llegaron un poco más lejos, hasta el nucleo atómico, les pasó algo similar... partículas de carga positiva, los protones (y otras de carga neutra_neutrones) orbitaban en el centro del átomo. A la fuerza que hacía eso la llamaron Fuerza Nuclear Fuerte. Como veis, en ninguno de los tres casos se nos dice que son las fuerzas, solo nos dicen lo que hacen. Pero... ¿que serán estas fuerzas que lo hacen girar todo?
El problema de todo esto, es que tenemos leyes que intentan explicar el funcionamiento de todo de una manera totalmente fragmentada y con leyes y teorias que no acaban de ser comprendidas. Durante la última mitad de siglo el intento de unificar todas estas leyes en una, ha sido el principal esfuerzo de una parte de nuestra comunidad científica. Mecánica cuántica, holografía, teoría de cuerdas, holodinámica, teoría fractal, geometría áurea, psicología transpersonal, son tan solo unas pocas de las nuevas ciencias que evolucionan en progresión exponencial.
Las cosas que podemos aprender de este cambio de paradigma son esenciales para poder entender mejor la realidad en la que vivimos. Se podría decir que estamos encerrados en una matriz de cuatro dimensiones, tres espaciales y una temporal. Lo que nos cuentan las nuevas ciencias es que vivir de este modo no es más que la manera que tienen nuestros cerebros de traducir la información que entra por nuestros sentidos. En realidad, según las últimas teorias a cerca de nuestro universo, la realidad está compuesta de agujeros negros de infinitos tamaños que mantienen en su centro a objetos de infinitos tamaños, desde átomos a células, cuerpos biológicos, planetas, estrellas, galaxias... El vernos separados de lo que nos rodea es una ilusión generada por nuestros sentidos.
Si nos paramos a pensar un segundo, veremos como esto no es difícil de comprender.
Sabemos que todo lo que conocemos esta hecho de lo mismo; materia. Un montón de tipos de átomos diferentes, los elementos, compuestos de un núcleo con protones y neutrones y una nube de electrón/es que orbita/n alrededor del núcleo. Protones, neutrones y electrones, a su vez, también están compuestos de partículas todavía más pequeñas denominadas quarks, de las cuales existen más de doscientos tipos distintos. Todo esta hecho de eso, el aire que respiramos, el agua, las rocas, árboles, nosotros... todo! Con lo que si esto es así, ¿porque no podemos comunicarnos con ello? A, claro! Pero si son cosas inanimadas... ¿no?
Las nuevas ciencias ya han demostrado, con muchísimos experimentos, que todos los niveles de la materia son conscientes. Desde un fotón o un electrón, a las moléculas de agua, o las células y evidentemente hacia arriba hasta nosotros y más allá. Todo es parte de una danza infinita de información retroalimentandose. Sabemos también que esa materia, en realidad, es energía, luz, ondas, que se han parado en un sitio dando vueltas sobre si mismas y que la inercia que se genera de ese movimiento crea la densidad a la que llamamos materia. Nada más. Luz dando vueltas de maneras diferentes componiendo todo lo que conocemos.
El motivo de que no nos demos cuenta de nuestra conexión con el infinito es debido a la educación que hemos recibido. Hasta los seis años de edad no somos más que pequeños superordenadores cuánticos que no paran de almacenar e imitar toda la información que reciben, con el inconveniente de que no tenemos la capacidad de seleccionarla a nuestro antojo. Lo que nos dan y como nos lo dan, es lo que acabamos siendo, a no ser que consigamos reprogramarnos. En realidad no es más que una manera muy sencilla de controlar a muchísima gente a la vez, y que además, éstos, no tengan la sensación de estar siendo controlados... ojos que no ven, corazón que no siente, literalmente.
A lo que todos estos librepensadores de las nuevas ciencias están llegando, es a establecer un enlace entre los descubrimientos más avanzados en todas las áreas y la sabiduría antigua de la mayor parte de las culturas que habitaban la tierra hace miles de años. Culturas como la maya, la egipcia, la hindú o la china, disponían de determinados conocimientos y habilidades que resultan increíbles para la época de la que proceden. Las coincidencias, por así llamarlas, entre los datos de nuestra ciencia y los de la sabiduría de estas civilizaciones, son tan sorprendentes, que cualquiera que las conozca no podrá dudar de su sincronía.
Dentro de este enjambre de información encontramos una fecha, pronosticada en todas y cada una de estas antiguas culturas y ahora también por nuestros aparatos. El solsticio de invierno del 2012. Según estos antiguos, es la fecha del cambio de las edades. Una fecha en la que el ser humano ha a recibir determinada información que produciría un cambio en la consciencia colectiva. Estamos hablando de evolución. Una alineación con la fuente de la realidad. Es difícil comprender el significado profundo de este avance, pero las pruebas empíricas empiezan a ser arrolladoras. Existe la ciencia que explica con todo lujo de detalles como funcionan los mecanismos para acceder a estos estados “alterados” de consciencia, que más que estados alterados, son nuestra verdadera naturaleza. Somos parte de un universo fractal y tenemos, por tanto, su misma forma. Hemos de volver a nuestra esencia, ya que de ello depende la evolución de nuestra consciencia y la de nuestro planeta.
Lo que se ofrece, es un formato de libro de texto, escrito en un lenguaje sencillo, fácil de entender para todo el mundo. Con él, paso a paso, cualquier persona podrá formarse una idea bastante clara del proceso de desarrollo de nuestra ciencia y de como ésta, esta evolucionando en el presente. Es una herramienta clara y concisa, que puede ser utilizada en la educación a cualquier nivel, incluso de niños pequeños, ya que los conceptos que maneja no son de ningún modo complejos o técnicos. A demás, la información viene acompañada de links, imágenes y entrevistas, para que se pueda ahondar en cualquiera de los temas de un modo mucho más profundo. Así, queda a la medida del mundo entero. Los textos están escritos por gen y otros autores. La bibliografía que hemos utilizado está extraída de libros, entrevistas, artículos, documentales, internet y estudios realizados.
La dinámica del libro se amolda a su versión radiofónica, estructurándose en temáticas tan cortas como permita su complejidad, que se suceden una a otra, componiendo poco a poco todas las piezas del rompecabezas. De ésta manera resulta fácil de leer y de escuchar.
Esperamos que el esfuerzo que ha supuesto y el cariño y amor con el que se han tratado cada uno de los temas, sea apreciable por quienes lo lean y ayude a responder algunas de las grandes preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez.
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