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indice
COLABORADORES (BIO)


[01] MÚSICA
01.01 MÚSICA CON CIENCIA
01.02 ESPACIO SIDERAL
01.03 FRIENDS OF PI
01.04 WAKE UP JAMAICA
01.05 X-DUMP
01.06 MUSICVICTIM
01.07 SHAKIRA'S LAB
01.08 SINESTESIA
01.09 VISITOR
01.10 SOUNDSYSTEMFM
01.1 1 MÚSICA CON ROCAS DENTRO
01.12 DENSE
01.13 LOVE IS THE LAW
01.14 GEN



[02] (CON) CIENCIA
02.01 GENOTICIAS
02.02 COGNOS
02.03 DAN WINTER
02.04 NASSIM HARAMEIN
02.05 GRAPADORA
02.06 RAFAEL PALACIOS



[03] INTERNOS
03.01 ENKI
03.02 ADD
03.03 DR HOPE
03.04 GUS
03.05 T-TI
03.06 DANCE CRASHER
03.07 KINDERFELD
03.08 AREA3
03.09 BR::AC
03.10 XIAOBAI
03.1 1 LAIA



[04] SPONSORS
04.01 GENLAB SYSTEMS




















ALEIX VERGÉS...

Aleix Vergés nació en Barcelona un día de coña (28/12/1973) y se largó de la misma ciudad una tarde sin puta gracia 32 años después. Entre un día y otro vivió deprisa, casi a degüello y esparció  su talento por la antidisciplina y la creatividad como sólo los pioneros. La música fue su lenguaje nodrizo y su coartada, aunque cultivó con resultados igualmente fascinantes la fotografía, la pintura y hasta la poesía.

A los 13 años se compró su primera guitarra, una Admira española que resistiría inexplicablemente las embestidas de sus hormonas. Se encaramó a su mástil deprisa y compuso desde sus alturas la mayoría del repertorio pop de sus siguientes tres bandas. O de las dos que seguirían a la primera. La primera era muy temprana, sonaba a rockabilly y estaba desprovista de canciones originales. Se llamaron Impresentables y Aleix la formó tras reclutar a otros tres alumnos de un colegio abyecto con muchos crucifijos. Dieron 2 conciertos. Tenían 14 años, un amplificador y un guitarrista que se parecía a Gene Vincent. Una tarde, al salir de clase, compraron un spray, eligieron una calle grande de Sarrià, y gasearon el nombre del grupo sobre una de sus paredes. Pero con las prisas y la vehemencia se dejaron dos letras. Quedaron grabados en la memoria del muro como Imprentables.

2 años después de aquel dulce experimento conocería a 2 estudiantes, 5 años mayores que él, del mismo colegio: Pedro Bonet y Albert Margelí. Ambos eran guitarra y batería de una banda de rock psicodélico que primero se llamó Mushrooms, después La Quinta Planta y, finalmente, Peanut Pie. Tres nombres en tres años y tres años para dejar atrás, quizá no tanto, el mareo teenager. En ese tiempo Aleix fue bajista, guitarra y finalmente cantante y líder del grupo al cumplir los 19.

Peanut Pie creció en paralelo a sus partituras. Y las partituras paralelamente a la evolución del pop, a su escalada inevitable hacia la electrónica. En 1996 conquistaron el concurso de maquetas organizado por la revista Rock de Lux, que, entonces, era prestigiosa. El premio consistía en grabar un Lp. Sergi Caballero y Enric Les Palau, entonces Jumo, ahora Sonar, lo produjeron. El disco se tituló Peanut Pie y fue la primera galleta de pop electrónico prensada nunca en España. La hazaña pasó casi desapercibida, pero el tiempo, que es una puta sabia, lo ha convertido en una obra imperecedera.

Sucedió  que Aleix contrajo un pánico insuperable a los escenarios y renució  a pisarlos de nuevo. Así que Peanut Pie se convirtió en una banda de culto con apenas un puñado de directos. Y sucedió también que al tiempo que su miedo crecía, descubrió la preciosa geometría de los platos, la deliciosa oscuridad de las cabinas. Se bautizó como Dj Sideral y así, de un plumazo, cambió la Fender por los Technics, la belleza de Los Planetas por la inteligencia milimétrica de Detroit, las piruletas por el infinito.

Su andadura como selector arrancó a ritmo de pop en una pequeña sala de Barcelona llamada Nitsa a finales de 1997. Sin embargo, en pocos meses las melodías electrónicas desplazaron a los estribillos; los bombos a los riffs; Aphex Twin a Pulp. El público del Nitsa creció a ritmo de vértigo y pronto grandes dj’s internacionales le acompañaron tras los platos. Darren Emmerson, Derrick May, Kevin Saunderson… Aleix fue un autodidacta con maestros inmejorables. En 1998 la sala se quedó pequeña y el Nitsa se trasladó al Apolo, un espacio mucho más desahogado en el que se consagraría como el más creativo, innovador, ecléctico e imprevisible DJ de la historia de la música de baile española. Su estrella deslumbró cielos foráneos, aunque quizá ninguno como el irlandés.

Allí, en Irlanda, se convertiría en el Dj más cotizado de fin de siglo tras conseguir una resdencia mensual en el club dublinés de los U2, The Kitchen.

En 2001 Aleix sacó su primera referencia como selector, Popotronic, un disco doble al que seguirían, Schizotronic y Popotronic III, el problema, su título póstumo como mezclador.

Poco antes de irse Aleix se había encerrado en un pequeño estudio de Canet para grabar su primera galleta pop desde la disolución de Peanut Pie. No pudo terminar su trabajo, pero su productor, Carles Baena, lo hizo por él y publicó este año su repertorio final bajo el título Canciones siderales, un proyecto que Aleix tuvo a bien bautizar con el nombre de su mejor colega: Leire.

Aleix Vergés fue un precursor: hoy inspira; mañana, su influencia, continuará. 

Texto: Héctor Castells 

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